Vida después del duelo

Publicado el por Pedro Alcalá

Vaya por delante mi adhesión, afecto y comprensión para todos cuantos os acerquéis a este blog en busca del consuelo, orientación y respuestas que yo mismo busqué en otros blogs cuando hace 6 años perdí a mi hijo Diego a sus 10 años de edad.

Busqué desde el dolor y la desesperación; desde la confusión y el miedo; desde la rabia y la impotencia; desde un baldío páramo de entrañas calcinadas y emociones rotas. Busqué desde un irracional sentimiento de culpa por no haber podido prever y evitar una muerte que para nada dependía de mí. Busqué atrapado en un desazonador torbellino de porqués e ¿y sí…? sin respuesta. Busqué señales. Busqué desde la rebeldía y la imperiosa necesidad de no defraudar a Diego en el momento de afrontar el aterrador trance que supuso su muerte.

Tras el demoledor impacto del principio, cuando el único bálsamo posible eran para mí los abrazos y el llanto, decidirme a buscar referentes y ayuda fue sin duda un primer gran paso hacia la elaboración de mi duelo. Saber que otros antes que yo habían pasado por ello y habían salido adelante, me dio aliento y permitió avanzar a pesar de la más negra desesperanza que de cuando en cuando se desplegaba sobre mí, e implacable me atenazaba durante unos angustiosos e interminables periodos.

Instantes aquellos de derrota durante los cuales, sutil pero persistente, una inusitada fuerza interior, mi sabio instintivo, tomaba las riendas de mi vida y me instaba a seguir. De tal modo que, tras un doloroso proceso, hace ya unos años que pude dar por elaborado mi duelo.

Hoy, ese mismo sabio interior, igual de persistente, me dice que toca cerrar aquel ciclo vital para seguir creciendo. Que todo cuanto pude decir desde la autenticidad que me dio estar inmerso en la sensibilidad del duelo, dicho está.

Admito haber crecido con este trance. Sobra decir que se trata de un crecimiento indeseado, de haber podido elegir, pero bienvenido al fin. No lo tomo como un regalo, un trofeo, ni como una compensación por tanto dolor. Sino como una consecuencia natural del proceso de elaboración del duelo.

Durante los últimos años, concentré casi todas las energías en mi reconstrucción. Lo cual mereció la pena. En mi actual relación con la ausencia de Diego prevalece la serenidad. Que no el olvido.

“Acepto el dolor para siempre si es que fuera imprescindible para mantener fresco su recuerdo”. Aseguraba yo hacia el final de La mujer que me escucha. Hoy sé que no es necesario. Su recuerdo es más fresco y hermoso sin la distorsión que provoca el dolor. Sin sufrimiento.

Es tiempo por tanto ya de atender otras facetas de mi vida; me insta mi sabio interno. Y no dudaré en atender a su siempre positivo estímulo. Desde el último abrazo que di a Diego en vida, algo intangible me hace presentir que de alguna sutil manera (sobre la que no indagaré) es en él, precisamente, en mi sabio instintivo, donde subyace esta reconfortante conexión con Diego.

“En el libro de mi amigo Jorge Bucay El camino de las Lágrimas, hay una cita de Harold S.Kushner: -El Dios en quien yo creo no nos manda el problema, sino la fuerza para sobrellevarlo-, y no sé si ese otro yo solvente y sereno que de vez en cuando me toma las riendas tiene algo que ver con ello, pero no estaría mal”. La mujer que me escucha.

Un sentido abrazo a cuantos me habéis acompañado durante el discurrir de este blog. Gracias.

Todo mi ánimo a quienes os acerquéis de nuevas, aún tierna la pérdida, desolados, pero inmersos en vuestra personal búsqueda. Para vosotros en especial queda abierto este blog y sus entradas. Aunque no escriba más en él, constituyen, junto a La mujer que me escucha, el testimonio singular y sincero, en tiempo real, de la elaboración de mi duelo.

Más allá del duelo. (Lectura recomendada)

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  1. Amelia dejó su vivencia:

    Es una sensación triste y alegre la que he tenido al leer tu última entrada. Alegre por ti: ” has recibido la fuerza para sobrellevarlo”. Y triste porque ya no entraré en “La mujer que me escucha” para ver si Pedro ha escrito algo.
    Gracias, infinitas gracias a ti, por tu libro y tu blog, que me han acompañado estos 5 años y 7 meses (se cumplen hoy) desde que murió mi peque Alfonso, mañana cumpliría 17.
    Un abrazo enorme
    Amelia

  2. Pedro Alcalá dejó su vivencia:

    Un abrazo muy fuerte para ti Amelia. Es reconfortante saber que haber compartido mis vivencias ha servido de algún modo a su propósito: acompañarnos en el camino, al menos. Te deseo lo mejor en tu recorrido hacia donde te propongas. Y un día de recuerdos serenos para mañana.
    Gracias por estar ahí.

  3. Rosa G.V. dejó su vivencia:

    Sólo quiero darte las gracias por tus palabras de ánimo y aliento en todas aquellas ocasiones en las que, con mucho dolor y desolación, me atreví a acercarme y escribir en éste tu blog durante éstos últimos cuatro años.Siempre encontré en tí una respuesta amable, cálida y sincera.
    Al igual que tú, he ido superando y creciendo con los momentos más tristes, pero ya he finalizado el camino de las lágrimas, ya estoy en paz.
    Desearte mucha suerte para continuar en el camino de la vida.
    Un fuerte abrazo.
    Rosa.

  4. Pedro Alcalá dejó su vivencia:

    Rosa, me alegra que añadas tu testimonio de superación al mío. Es muy importante que quienes se hallen inmersos en pleno duelo reciban el mensaje de que la posibilidad de la resolution de un duelo no es tan sólo cosa de unos pocos en circunstancias favorables, sino el resultado de nuestra predisposición natural; a través de un trance de dolor y trabajo personal.
    Al principio, resultará duro admitir que a nuestra aflicción tenemos que añadir una férrea determinación y un enorme esfuerzo de introspección (nos toca reamueblar o reacomodar nuestro mundo interior) para volver a conectar con la vida.
    Gracias a tí, Rosa: este blog lo hemos construído juntos todos cuantos hemos participado de él. Saber de vosotros me ha hecho esforzarme por tránsmitir verdad y dado sentido y ánimo para seguir mientras tuviera algo relevante que contar.
    También es cierto que sin duda ha constituido parte de mi propia terapia.
    Seguimos en contacto: estamos a vuelta de vivencias y comentarios. El blog sigue abierto para ello.
    Un sentido abrazo.

  5. Nati dejó su vivencia:

    Sólo queda darte las gracias por tu gran aportación. Para mí ha sido como algo de lo que poder echar mano, en este periodo, en el que desgraciadamente el infortunio me ha obligado a vivir.
    Pedro Alcalá, tiene mucho y bueno que decir. Y ahí estaba yo, casi a diario, buscando ayuda en sus consejos, en sus relatadas y sinceras experiencias. Ha sido un espejo en el que mirarse. Has ido señalado el sendero por el que seguir avanzando para ir despojándose de los miedos e ir afianzando los pasos de ese futuro incierto. Ese futuro siempre incierto (ahora más constatado que nunca por lo que nos ha tocado), porque, nunca podremos asegurar que el mañana nos pertenecerá.
    Después del tiempo transcurrido, voy haciendo balance de todo lo que he pasado, sentido, sufrido y esperado y puedo decir que el ser humano es capaz de soportarlo todo y, posiblemente, al fin, superar lo insuperable.
    Me da pena que que este blog se quede parado para siempre. Pero entiendo que todo tiene un principio y un fin.
    Has hecho que te sintiera como si te hubiera conocido. Valoro todo lo que has transmitido y te aprecio.
    Te deseo todo lo mejor para ti y tu familia.

    CAMINANTE NO HAY CAMINO,
    SE HACE CAMINO AL ANDAR.
    AL ANDAR SE HACE CAMINO,
    Y AL VOLVER LA VISTA ATRÁS,
    SE VE LA SENDA QUE NUNCA SE HA DE VOLVER A PISAR.

    TODO PASA Y TODO QUEDA,
    PERO LO NUESTRO ES PASAR,
    PASAR HACIENDO CAMINOS,
    CAMINOS SOBRE LA MAR.

    PD
    Seguiré buscando.
    Un abrazo.

  6. Pedro Alcalá dejó su vivencia:

    Gracias a ti Nati por tus comentarios. Gracias por acompañarme en este viaje.
    Ya ves. Vuelvo a escribir.
    No creo que haga falta que te hable del porqué de estos vaivenes.
    Puede que este blog no sea incompatible con atender otras facetas. Puede que más bien al contrario, que atenderlo me ayude a crecer.
    Tienes una inspiradora determinación. ¿Sabes?: “Seguiré buscando”
    Un abrazo muy fuerte.

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